#TodossomosSpiderman

Tal vez no peleamos con supervillanos, de nuestros puños no salen telarañas, ni podemos escalar edificios sin arnés, pero eso sí, se los puedo asegurar: todos contamos con un “sentido arácnido”. ¿No les ha pasado que están en el supermercado y sienten que algo está fuera de lugar?, ¿o se han logrado alejar levemente de aquella promotora sonriente que insiste en hacernos probar su jamón sin que la viéramos bien? ¡Ese es su sentido arácnido en acción! ¡Toma eso Peter Parker!

El sentido kinestésico, el equivalente humano al sentido arácnido de Pete, es aquel que permite nos permite conocer el entorno a través del cuerpo, su movimiento y su posición en el espacio.

Este sentido existe por los estímulos táctiles que nos permiten interpretar el entorno, debido a que tenemos receptores neuronales esparcidos por los músculos y piel de nuestro cuerpo. Te queremos, sistema nervioso.

El sentido kinestésico también se alía con los otros sentidos para determinar de dónde viene el rico olor de la panadería, para que no choquemos con el stopper que no alcanzamos a ver por estar mirando el producto que acabamos de tomar, o simplemente para decirnos en qué dirección se debe caminar en el pasillo de salchichonería.

Cuando hacemos un análisis del comportamiento del consumidor en los puntos de venta tomamos en cuenta a este poderoso sentido, que siempre es olvidado, y tenemos pautas para examinar recorridos, proximidad entre las zonas, distribución y fluidez, cardinalidad y espacio personal, orden, equilibrio y coherencia. Así que ya sabes, hazle más caso a tu cuerpo y no te sientas mal, también tienes un súper poder. Y ahora ¿qué haremos con tanta sensualidad?

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