Teenpreneurs

-no hay edad para emprender–

“Teenpreneurs”, adolescentes de menos de 20 años que se deciden a lanzar sus propias empresas. Caben perfectamente dentro del pensamiento de Einstein que dice: “si lo puedes imaginar, lo puedes lograr” En un mundo de hiper-consumismo global y del impuso creativo existen más tendencias de consumo presentes de las que uno se podría imaginar. Teenprenurs es solamente una pequeña muestra de “mini tendencia de consumo y modelos de negocios” que nacen en un mundo de acceso global y nuevas tecnologías

Lejos de las pantallas táctiles, donde el mundo está al alcance de sus dedos, existen niños que desarrollan ideas por sí mismos, sin miedo a equivocarse y con gente que los respalda.

Los más jóvenes son en general los más ávidos por emprender, los adolescentes (Generación Igen), con su natural enlace con la tecnología, se acercan aún más, aprovechando las posibilidades que brinda la misma tecnología de crear negocios a costos reducidos.

¿Qué tienen en común? ¿Cuál es su perfil?

Son Creativos
Picasso decía que “todo los niños nacen artistas, el desafío es mantenerse así mientras crecen” Estan en una etapa de vida en la que no son grandes ni niños, pero tienen toda la capacidad imaginar y construir a partir de lo lúdico y práctico.

No tienen miedo
No hay nada que perder, al igual que construir una casa de muñecas con piezas de cartón y desarmarla para hacer un sueño realidad, no temen a equivocarse.

ADN tech
Son nativos digitales, crecieron con computadoras, Internet y medios sociales; entienden cómo usarlas casi por naturaleza. Tiene la habilidad de tener relaciones a través de medios sociales, lo que es muy importante para difundir y promocionar un startup en sus primeros estadios pero también a cómo funciona la dinámica de la web.

Son receptivos
Están ávidos por aprender, entrar en contacto directo con el mundo sin temor de una manera franca y directa. Quieren saberlo todo de aquellos que han triunfado, con una mente abierta y absorbente.

Creen en sí mismos

El principal diferencial de un emprendedor, algo con lo que se nace o no se nace. La pasión y la tenacidad son los pilares de su crecimiento.

Piensan en grande
No tienen se cuestionan si es demasiado grande o demasiado complicado, o imposible. Los límites son su imaginación; esta falta de “sentido de la realidad” los favorece, porque no ven un techo como límite.
Los teenpreneur, están hambrientos por oportunidades, empujados por su facilidad con tecnologías digitales que les posibilitan crear y desarrollar negocios —de baja inversión inicial—; por lo que en los próximos años, tendríamos que esperar un nudo creciente de magnates adolescentes que tomarán el puesto de empresas serias y tradicionales. Ése fue el caso de Caine Monroy, quien a sus nueve años vio a su padre desesperado tras perder su negocio y creó un centro de entretenimiento para niños hecho con cartones. Parte de lo ganado va a su familia y otro tanto es ahorrado para pagar la universidad.

Él guía su negocio bajo cinco sagrados códigos:
1. “sé amable con los clientes”
2. “haz un negocio que sea divertido”
3. “nunca te rindas”
4. “comienza con lo que tienes”
5. “utiliza cosas recicladas”

¿Qué pueden las grandes marcas aprender de ellos?

1.- Inicialmente, el código de ética, en donde nuestro consumidor se sienta cercano con la marca en una visión empática, conocido, entendido y cuidado. Las necesidades y deseo de expansión de nuevos mercados genera puntos ciegos que limitan la comprensión de nuevos segmentos e incluso de aquel que es y ha sido nuestro consumidor objetivo.
2.- Pensar en grande, que no es lo mismo que gastar en grande. Las grandes empresas buscan iniciativas o estrategias en dónde siempre se consideran primero los recursos más allá de las grandes ideas; pensar en grande es ver más allá de lo que hoy somos y lo que podemos llegar a ser. Lo que da pauta para el siguiente punto
3. Ser creativo, no sólo en publicidad, comunicación o packing. Las palabras “moderno e innovador” han acaparado este significado traducido en nuevos empaques, nuevas formas, sabores y beneficios. Ser creativo, es dejar de mirar lo existente como único medio de supervivencia o diferenciarme de la competencia a partir de ofertar un valor agregado mayor o mejorado; es mirar mi marca y su potencial, redescubrirla, escuchar, entender y actuar. Es decir utilizar de modo inteligente los insigths que reciben del consumidor para darle un empujón a sus productos
Citado de nuevo a Einstein:

“Si no se lo puedes explicar a tu abuela, entonces no lo entiendes”

jovenes-empresarios

Tal vez ahora tendrá sentido si consideramos las reglas del juego que estos nuevos jóvenes teóricos nos proponen sobre la creación de un modelo de negocio y tendencias de consumo basadas en: lo lúdico, lo práctico y creativo.