Hedomanía: ¿la nueva enfermedad del siglo XXI?

Bien dicen que una persona deprimida es blanco fácil para la publicidad y un peligro con sus tarjetas de crédito, pues está tan vulnerable emocionalmente, que trata de llenar ese hueco de felicidad con cosas materiales. ¿Te suena familiar el caso?

Pues al pasar por este fenómeno nos enfrentamos a la hedomanía, o sea, a esos pequeños y grandes placeres de comprar y consumir. Nos convertimos en entes hedonistas que vamos por ahí en busca de placer.

Cuando en publicidad se habla del placer de compra no podemos dejar de lado la teoría hedonista, misma que está ligada al concepto de felicidad.

El culto al hedonismo comienza, según Lipovetsky, en los años 50 y 60, cuando el consumidor busca la realización inmediata de los deseos, la aceptación social, el prestigio, el rango, deslumbrar a los demás, mostrar la riqueza y el nivel social.

Ya iniciado el siglo XXI donde «estoy depre» es una moda, el propenso comprador tiene la idea que a mayor cantidad de consumo más felicidad, y a la par, se incrementan proporcionalmente sus aspiraciones de consumo.

Las aspiraciones de consumo son:

a) Aspirar a consumir lo máximo posible: como dice aquella frase «más es mejor» se maximiza la función de utilidad –de productos x–, para aportar mayor bienestar.

b) Aspirar a tener una gran cantidad de opciones de consumo: mientras más opciones de consumo mejor. Psicológicamente tener varias opciones de consumo produce la sensación de desasosiego, ésta, se potencializa cuando se mezcla con la preocupación por el estatus, la comparación social, la adaptación y la maximización del deseo de tener lo mejor de todo.

c) Aspirar a consumir una gran cantidad de aquello que es placentero: consumir aquello que nos provoca placer obviamente incrementa nuestra felicidad –a mayor felicidad mayor placer–, lo que impulsa las aspiraciones de consumo.

d) Aspirar a consumir lo que consumen los demás: la comparación de los productos no es suficiente para el consumidor, también es importante la comparación de los grupos sociales que consumen dichos productos. La felicidad radica en el ser aceptado como “una persona socialmente correcta”.

En una visión muy general podemos decir que: comprar es a felicidad lo que felicidad es a placer, y evitar el dolor es una característica fundamental del ser humano. La búsqueda del placer propio, es una característica en tiempos de la posmodernidad y de ahí que se esté generando la nueva ola de los “yoes”, consumidores con alto interés en comprar para sí mismos.

Ahora sólo es cuestión de las grandes marcas potencializar las aspiraciones de consumo y encontrar la panacea al conocer a profundidad al consumidor y al futuro consumidor.

Hedonismo: doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida. Del griego hedonismos, donde hedone es placer e ismo es cualidad doctrina o sistema.

Fuente: Lipovetsky, Gilles, “Consumo, individualismo y sociedad moderna”