El niño interno: un fiel consumidor

Según el psicólogo americano John Bradshaw,1 Bradshaw, John (1993), Nuestro Niño Interior: Emece. en la edad adulta conservamos la esencia de lo que fuimos en la infancia; a este fenómeno se le denomina «el niño interno».

El niño interno es un niño herido por las vivencias desagradables que pasó durante su proceso de desarrollo, asimismo, es un niño inocente al que los cuentos de hadas y demás fantasías de la infancia le han generado un pensamiento mágico en el que ciertos hechos están ligados categóricamente por la ley causa-efecto. Así, entre los pensamientos mágicos infantiles más comunes encontramos:

  • si tengo dinero, estaré bien
  • si lucho tenazmente, el mundo me recompensará
  • saber esperar me producirá maravillosos resultados

Ahora, en la era posmoderna podríamos añadir:

  • si mi ropa es de marca, seré aceptado por la sociedad
  • si tengo los últimos gadgets, mis amigos me envidiarán
  • tener un Smartphone me diferenciará de los demás

Por eso las empresas deben sensibilizarse al escuchar a sus consumidores, ya que en el fondo son niños con caprichos que buscan ser escuchados; en este sentido, si se llega a comprender a este niño interno, nuestra marca ganará un cliente fiel y satisfecho.